Queridos compañeros y compañeras:
Escribir brevemente sobre mi madre, su generación, es un ejercicio de memoria que tomo con orgullo y humildad.
Que podría contar de la Tati ?, Una mujer sencilla y honesta que desde temprana edad se sumó a la gesta del gobierno de la Unidad Popular.
Beatriz participo en prácticamente todas las campañas de Salvador Allende, recorrió Chile de norte a sur, cada pueblo y ciudad. Fue testigo de las enormes injusticias y desigualdades sociales que todavía recorren la vértebra de nuestro continente. Beatriz al igual que su padre dedicó cada día de su vida adulta a luchar por cambiar el destino de millones de personas que se identificaron con la propuesta de la Unidad Popular y su modelo revolucionario.
La Tati se graduó de médico con honores, trabajó en su profesión por algunos años hasta que se involucró completamente en el gobierno de su padre, aceptando enormes responsabilidades a pesar de su juventud.
El día del golpe militar, mi madre estaba embarazada de 7 meses. Vivió desde el palacio de La Moneda el dramatismo de las últimas horas del gobierno popular y de Salvador Allende.
Para ella fue un enorme dolor abandonar la Moneda , junto a otras mujeres, a exigencia del Presidente. Una vez que dejaron el Palacio, comenzó el cobarde bombardeo y con ello el fin de una época, pero no de sus ideales.
Beatriz llego a Cuba junto a su esposo, a su hija Maya y otros muchos compañeros y compañeras que fueron recibidos gracias a la solidaridad del pueblo cubano.
En la Habana , se integró a trabajar arduamente en lo que sería el comienzo de la Resistencia tanto en el exilio como al interior de Chile y denunciando ante el mundo la brutalidad de la dictadura Pinochetista. El 11 de Octubre de 1977 Beatriz decidió poner fin a su vida luego de atravesar una época de profunda depresión que sobrellevó con gran dignidad.
Hoy estamos aquí homenajeando la vida: a Beatriz Allende, a Salvador Allende, a Miguel Enríquez, a todos los jóvenes que perdieron sus vidas combatiendo el régimen brutal de Pinochet. Estamos aquí aceptando el peso de un pasado del cual estamos orgullosos y mirando hacia adelante pues, las ideas de esa generación continuarán vivas mientras existan personas dispuestas a rebelarse en contra las injusticias.
Quiero agradecer a todos los compañeros y compañeras que apoyan este proyecto de memoria histórica, que se consolida a través de la Biblioteca Beatriz Allende.
Hasta La Victoria Siempre ,
Alejandro Salva dor Fernández Allende.