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La última foto con vida de Salvador Allende |
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Por A. Becquer Casaballe
Fuente: Fotomundo.com |
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Horacio Villalobos, por entonces de 27 años de edad, había llegado un día antes a Santiago de Chile, procedente de Buenos Aires, con el encargo de la revista Times de fotografiar al presidente Allende, durante la entrevista que había sido acordada para el día 11.
Me alojé en el Hotel Panamericano y, a la mañana siguiente, me llamó el corresponsal de Times para decirme, 'oye, por qué no te vas para la plaza (de la Constitución), porque hay movimientos'. Llegué como a las 8,15 y me encontré con dos tanquetas de Carabineros, justo frente a La Moneda, y unos 3 o 4 carabineros por lado. Esa fue la primera fotografía que tomé del golpe en Chile".
En ese momento, las tanquetas se retiran y los carabineros dejan la plaza. Fue cuando por una de las ventanas del primer piso Allende se asoma para constatar que lo estaban abandonando a su suerte. Yo tenía dos cámaras, una con un zoom y la otra un gran angular. Me pongo a correr y grito 'Allende, Allende'. Al lado mío corría Arielo Netto, un camarógrafo amigo, uruguayo, que era más respetuoso y gritaba 'Señor presidente, señor presidente'. Esa cuadra de La Moneda había estado realmente desierta y entonces sucede algo mágico: justo aparecen caminando unos chicos que nos habían escuchado, Allende vuelve entonces a abrir el balcón y hace un saludo fugaz. Yo tomo dos fotografía con el gran angular, para que se vean los chicos. Uno mira a Allende y le dice: Deles duro compañero presidente". |
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Dos horas más tarde, Allende yacería en su despacho de La Moneda con el cráneo destrozado por una ráfaga de fusil. Aquella, fue su última fotografía con vida.
Los soldados me vieron y me hicieron un gesto para que me alejara. Comencé a caminar por Agustinas, alejándome de ellos, de espaldas. Cuando estaba promediando la caminata sentí el sabor metálico del miedo en la boca. Lo que recuerdo es que me dije, con curiosidad, 'Eha? este es el sabor del miedo del que hablan las novelas baratas'. Yo he cubierto guerras y todo, pero nunca más en mi vida sentí una cosa así. Al llegar a la otra esquina, una patrulla militar dividía ambos lados de la calle. Los de una vereda decían que me mataran y los del otro lado decían que no me mataran. Entonces me acerqué a la parte de la patrulla que pensaba que podía seguir viviendo y, finalmente, pude alejarme". |
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El rollo continuaba dentro de la cámara, con lo que todavía eran frágiles imágenes latentes, incluso la del presidente y los chicos. Así que Villalobos, intuyendo que era una fotografía importante, se dirigió por la calle Huérfanos hacia el Panamericano con la intención de comunicarse con la agencia UPI, de donde también era corresponsal pero, antes de llegar, otra patrulla lo detuvo. El rollo estaba expuesto en una de las cámaras y yo no me atrevía ni a tocarlo. 'Mi película, mi película' pensaba, pero no me pidieron nada. Fue maravilloso". La fotografía pudo ser finalmente transmitida por la UPI a todo el mundo. |
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Días después, alguien le vende al corresponsal del The New York Times la fotografia de Allende con casco y un fusil Kalashnikov, junto a los GAPS (Grupo de Amigos Personales), diciendo que era la última del presidente. Ganó ese año el premio de World Press y el editor del diario dijo que no podía dar el nombre del fotógrafo porque estaba preso en Chile. En realidad, habia sido obtenida varios meses antes, en junio de 1973, durante el fallido golpe militar conocido como el tancazo". El diario y la World Press habían sido engañados.
Un allegado a Allende, que estuvo exilado en Buenos Aires, confirmo aquella presuncion, al reconocer que uno de los hombres que aparecen en la foto no se encontraba en La Moneda el día del golpe sino que estaba de guardia en la quinta presidencial Los Arrayanes". |
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En marzo de 1990, Chile recuperó la democracia pero, hasta hoy, el fotógrafo continua siendo NN". La World Press Foundation, sin embargo, sigue sosteniendo aquella falacia ya que insiste en publicar y exhibir la fotografía adulterada mientras que el The New York Times ha preferido el silencio.
El 11 de septiembre de 1997, a 24 años del golpe miltar, se realizó una pequeña ceremonia frente a La Moneda en recuerdo de las víctimas del golpe. Hortensia Busi de Allende, con más de ochenta años de edad a cuestas, abrazó a Villalobos y, emocionada, le agradeció la fotografía de su esposo, la última, donde unos chicos le dicen golpéeles duro compañero presidente".
Hortensia Busi, la viuda del presidente chileno Salvador Allende, se encuentra con Horacio Villalobos el 11 de septiembre de 1997, en el acto realizado frente a La Moneda.
Fotomundo 1997 © |
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